“Marcando el Polo”

Haber tenido la posibilidad de asistir a la presentación de su libro y charla “viajera”, me hace sentir más que afortunada. Tuve la suerte de poder conocer personalmente el día 11 de Abril a Juan Calderoni y Daniela Elias; autores de los libros “Un viaje interior” y “Eliminando fronteras”, bloggeros en “Marcando el Polo”, profesionales en turismo, colegas.

Fue una charla organizada desde el comienzo, acompañada por la tecnología competente, duró una hora, como establecido. Hubo una trivia, con premios para el ganador y tiempo para preguntas.

Ellos se encuentran viajando hace más de diez años; todo comenzó con un viaje de “Work & Holiday” a Nueva Zelanda, lo que pensaron duraría tan solo tres meses, terminó extendiéndose, sin pasaje de vuelta.

Libros «Eliminando fronteras» y «Un viaje interior»

«Charla viajera»

Yo tenía 21 años cuando nos fuimos de Buenos Aires, Dani tenía 19. Cuando salimos de viaje, los dos habíamos terminado nuestros estudios de Guía de Turismo, estábamos trabajando. Queríamos probar donde se hablara inglés de manera nativa, y nos fuimos a Nueva Zelanda, por tres meses. Sacamos una Visa de “Work & Holiday” y en ese momento pensamos, tanto como nuestra familias, que sólo serían tres meses.

“Crees que estás haciendo un viaje, pero rápidamente te das cuenta de que es el viaje el que te está haciendo a vos”


Nicolas Bouvier.

Hubo un montón de momentos que nos “hicieron”, haciendo que esos tres meses se convirtieran en un año y al final en diez. Había pasado solamente una semana de haber llegado a Nueva Zelanda y estábamos recogiendo zanahorias, trabajando en el campo. Además del trabajo en sí, allí había gente que nos rodeaba, que fuimos conociendo como así sus lugares de origen. Esa misma gente nos habría entusiasmado a hacer nuestro primer viaje. Ellos también querrían viajar como nosotros.

Imagen del libro «Eliminando fronteras»

Este viaje generaría en nosotros los primeros choques culturales, cosas que no podríamos creer, ajenas a nuestra realidad, era la primera vez que lo veíamos. Por ejemplo, la veneración de las vacas y ratas en India. A partir de ahí, querríamos conocer que habría en el siguiente país, nos generaba cierta curiosidad e intriga a saber que nos esperaba en el próximo destino. Caminar por sus calles, oler sus aromas, escuchar ciertos sonidos de ciudades que comenzaron siendo una simple capital de un país en el mapa o ni siquiera ello, porque no se vería a simple vista; eso era lo que nos motivaba a viajar. Escuchar el silencio en el desierto de Gobi en Mongolia, escuchar el viento envolvente, ver las dunas de arena, era sumamente mágico. Eso nos incentivaba a seguir viajando.

Cuando decimos que llevamos 10 años viajando, y la gente nos pregunta si es que continuaremos, nosotros compartimos fotos, historias, hay gente que las quiere escuchar y otros quienes piensan que viajar es una pérdida de tiempo o simplemente podrían tener unas vacaciones y nada más, pero hay mucho más detrás.

Irán, un antes y un después…

Averiguando sobre nuestro próximo posible destino, eran varios los viajeros que destacarían la hospitalidad de este país, por sobre todo. Fue así que sacamos un pasaje a Teherán, para darnos el lugar a la duda pero para comprobarlo por nosotros mismos.

Como mujer (dice Dani) mi familia sintió cierto temor con que yo viaje allí, tendrían un preconcepto de cómo es el trato hacia nosotras, pero fue esta otra duda que me hacía estar más segura de mi decisión, querría ver con mis propios ojos, desde mis propias experiencias como sería este trato supuestamente malo para con las mujeres.

En Irán está lleno de extremistas, pero de la hospitalidad; la gente nos secuestraría para llevar a sus casas, agasajarnos con comidas, como nunca obtuvimos en ningún lado y es un fenómeno social, del que todos están de acuerdo. Ellos saben la mala fama que tiene Irán en Occidente y hacen todo lo que sea para revertirlo. Lo primero que te preguntan es de dónde sos y que opinan en tu país de ellos. Pude conocer a las mujeres iraníes y entenderlas. Allí todas las mujeres tendríamos que cubrirnos, hay una ley que obliga a las mujeres a cubrirse. Con los hombres no hay esta regla.

Y aquí me detengo en la importancia que tiene el viaje tanto para ellos como para nosotros. Uno piensa en lo que me llevo, lo que aprendo, lo que descubro, pero también está lo que dejamos en cada país. Y para muchas de esas mujeres, era la primera vez que tendrían la oportunidad de hablar con una occidental. Uno descubre mucho más del país a través de sus preguntas, de sus inquietudes y curiosidades.

“Marcando el Polo” fue inspirado en este viaje a Irán, en la necesidad de compartir. Desde el rol de la palabra, algo podríamos hacer. Pudimos unir Asia de punta a punta, Irán fue la inspiración para concretar nuestro siguiente sueño que hoy vemos concretado en el libro “Eliminando fronteras”.

Daniela Elias

Autostop

Decidimos viajar de ésta manera para empujarnos a confiar en la gente que nos ayudaría en el camino. A su vez, alojarnos con locales, a través de la aplicación de Couchsurfing para estar entre ellos y así derribar las fronteras mentales que tenemos debido a la (des)información que recibimos de los medios de comunicación.

Mucha gente pensó que sería imposible pero nosotros estábamos convencidos. Aprendimos en el camino, nos cambió la forma de ver la vida.

Fue un viaje de 10 años. Fue mucha gente la que nos dijo que no sería seguro viajar allí, que habría gente que nos querría hacer daño, secuestrar y matar. A tan solo una semana de viaje, debido a un accidente que Dani tuvo con un insecto en su ojo, terminamos en el hospital. En esos momentos más sensibles, lejos de casa, lejos del cuidado maternal que añoramos, a pesar de toda complicación, nos sentiríamos bien acompañados y cuidados. Todos los familiares de los pacientes nos rodeaban y ayudaban. Ahora mirando para atrás, son simples anécdotas, pero de seguro fue un evento particular en un hospital filipino.

Lo que nos lleva a viajar es la ignorancia y a su vez la curiosidad de cómo vivirá otra gente en otra parte del mundo. Situaciones particulares hubieron miles, como pasar por el pueblo del conductor, antes de llegar a destino, para que los lugareños conozcan por primera vez a un turista, saludar a la gente, sacarnos fotos, firmar autógrafos!!!

Salirse de la ruta turística tradicional, de los lugares más explorados y más comunes, donde el turista es moneda corriente y ya es parte del paisaje, nos permitió tener estas experiencias y es algo importante a priorizar en nuestros viajes.

Imagen del libro «Eliminando fronteras»

En China hubo una barrera cultural muy fuerte, aún más que la idiomática; ya que no comprenderían que significa “auto-stop” y a raíz de una entrevista en un diario malayo y una carta formal de nuestra idea de viaje, pudimos hacernos entender y hasta conseguimos dos pasajes liberados en bus a nuestro próximo destino. Estarían contentos de ayudarnos una vez que entendieran cómo. Tenemos que destacar que en China recibimos una hospitalidad enorme, la policía nos ayudaría mucho.

Viajar en “auto-stop” nos obligaría a frenar en lugares que de otra manera ni hubiésemos parado. En una gasolinera, tuve la oportunidad de hablar con dos mujeres tailandesas, cubiertas por completo con un burka. Era tanta mi curiosidad como la de ellas por hablar conmigo. Con nuestro ojos occidentales, juzgadores, primero pensamos en lo oprimidas que deben sentirse al tener que cubrir cada parte de su cuerpo, que no poseen libertades ni derechos por sobre los hombres de su país; pero poder hablar (en inglés) con ellas, me dio perspectiva de mi equivocado concepto. Ellas piensan que las mujeres occidentales están desprotegidas, que nuestros maridos no nos cuidan, que nos debemos ganar la vida trabajando y eso es una desgracia.

Entonces, ponerse en el lugar del otro ayuda a comprender su realidad y no juzgar sin antes conocer. Para eso está el viaje, para derribar esas fronteras mentales, que aunque no comparto una idea, al menos entiendo el punto de vista.

Japón es uno de los países de los que volvimos con más preguntas que respuestas. Es otro planeta. Muchas suelen vestirse de un personaje para salir de la realidad aunque sea por un ratito.

Haciendo dedo por las carreteras de Laos, de los pocos autos que pasaban, nos paró uno el cual su conductor sería un miembro de la minoría Mong; como él tendría que pasar antes por Bambien a celebrar año nuevo y luego llegar al destino al cual nosotros pretendíamos llegar, nos ofreció unirnos a una celebración de su pueblo. Llegamos a la celebración de año nuevo de monjes en Laos; son pocos los días que pueden mostrar sus tradiciones, por eso tuvimos la suerte de poder asistir a uno como su año nuevo, cuando ellos tienen la oportunidad de buscar pareja, con trajes tradicionales. En la celebración, chicos y chicas se enfrentan, con un juego para poder conocerse.

Uno tiene que estar abierto a que estas cosas sucedan, uno tiene que ser flexible. Es difícil que estas situaciones se den viajando con un itinerario fijo, con horarios que cumplir y muchas actividades. A veces uno tiene que ceder ciertas ideas de su ruta “ideal” para que se den estos encuentros espontáneos. Hay que estar con la tranquilidad mental de que todo va a estar bien. Hay que aprender a decir que sí. Uno tiene la desconfianza que traemos de Occidente. En Oriente es al contrario, ya que si yo no te conozco ¿Por qué te voy a juzgar? No tengo ningún motivo para temer. Primero te conoceré.

En Mongolia nos topamos con los nómades y sus carpas. Se transportan de un lugar a otro y ellos nos explicaban porque vivían así, familias juntas, para protegerse del clima hostil.

Viajar por Asia Oriental y entender porque comen con «palitos»

Ellos están acostumbrados, nosotros no, y siempre nos preguntábamos porque es que tenían esa costumbre. Nos respondieron con otra pregunta: ¿Por qué ustedes ponen un arma sobre la mesa? El cuchillo es un arma, y nunca pondríamos un arma sobre la mesa. Es un momento para compartir en familia, unidos. La comida se corta en pequeños trozos, lo que los obliga a su vez, a comer más despacio. Para disfrutar un poco más de la comida.

Uno aprende a comprender de otras culturas y no caer en pensar que nuestra cultura es superior que otras indiscutidamente.

Por ejemplo, en casas de Medio Oriente, con poco y casi nulo mobiliario, se destacan sus alfombras, las alfombras persas. Ellos explican que al entrar en su casa dejas atrás la vorágine de la ciudad; es un lugar de paz, al sacarse el calzado puedes tocar tierra con tus emociones, con lo terrenal y la seguridad del hogar al que se vuelve cada día, sin arrastrar el stress, las preocupaciones ni la mala onda que absorbimos estando en la ciudad.

El sentido de hospitalidad más grande fue que un señor de más de 90 años nos ceda su cama atribuyendo nuestra visita como un mensaje de Alá, una bendición de que estemos en su casa y seamos sus invitados.

Esto nos hace pensar en la cantidad de prejuicios que teníamos antes de conocer esta cultura, todo lo que uno piensa y se hace a una idea errónea, antes de entrar en sus costumbres. Uno escucha y aprende.

Uno aprende de otras culturas, pierde la vergüenza en algunas cosas y valora hasta el agua potable, tras tener que cargar tu propia agua para todo (cocinar, bañarse, limpiar). En el Sudeste Asiático, precisamente en Birmania, son la mujer y los chicos los encargados de las tareas de la casa como proveer a la familia de agua. Cargar tu propia agua hace valorar cada gota.

Entender que algo tan aleatorio como el lugar que nos tocó nacer nos define la vida para siempre

Daniela Elias

¿Monjes budistas?

Conocer a monjes budistas nos cambió la idea que tendríamos de ellos, ya que no todos lo son por elección sino por obligación. Por necesidad social y económica un hijo de la familia tiene que ir al monasterio, muchas familias pobres se aseguran de esa manera que tenga un techo bajo el cual dormir, esté bien alimentado e instruido en la enseñanza básica. Los monjes no reciben dinero, más bien donaciones cada mañana de los ciudadanos.

Nosotros siempre confiamos que a pesar de las adversidades que se puedan presentar, termina resolviéndose. Nosotros lo llamamos el “ángel de la ruta”.

Muchas veces, luego de tantas horas esperando en la ruta a que alguien nos lleve, pensar que el viaje que pudo durar una hora (en bus), dure diez, con diez paradas cada 100 km y siempre mantenemos buena predisposición y buena onda. A veces la comunicación, a pesar de hablar otro idioma, pasa por otro lado y ese otro lado es la sonrisa.

Lo que llamamos primer mundo, tiene mucho que aprender de lo que llamamos tercero. Hay una humanidad superior, a veces distorsionada por la mala prensa y la desinformación.

¿Cuántas cosas dejamos de hacer por adelantarnos al rechazo? ¿Cuánto dejamos de hacer en nuestra vida por miedo al rechazo, por creer que no seremos capaces o no conseguiremos lo que buscamos?

Darse cuenta el valor que tienen los sueños y trabajar en ellos para que se cumplan.

Juan Caldaroni
Imagen del libro «Eliminando fronteras»

Uno se da cuenta de los privilegios que tenemos por poder viajar, no simplemente un privilegio económico, además un pasaporte, hablar diferentes idiomas y decir ser de cierta nacionalidad (en nuestro caso argentino) y no ser juzgados. No pasar por miradas de rechazo o más trabas para poder seguir viajando, solo por decir nuestra nacionalidad. No nos damos cuenta, hasta que conocimos en Kurdistán a los kurdos, un grupos de personas que lo viven en primera persona a este rechazo al cual nos referimos.

Tramo final del viaje, comienzo de una nueva etapa

Cuando llegamos a Turquía, luego de tantos años, al cruzar la frontera y llegar a Estambul, tuvimos un sentimiento de agradecimiento por todos los lugares que conocimos y para con toda la gente que conocimos e hicieron esto posible, nos enseñaron más de lo que imaginan y nos formaron como personas.

Sólo habríamos marcado el punto de inicio y el de final, sin saber todo lo que vendría en el camino, entre medio de cada punto. Dejamos el espacio en blanco para que se llene de gente, de historias; y sí nos daba mucho miedo, hacer un viaje de este estilo te pone a prueba. Hay que tener mucha fe en las cosas que más miedo dan, porque al final son las que más te recompensan cuando llegas al final del camino. Cuando mirás para atrás fueron 47.000 km, fueron 10 años, 926 vehículos, cada día fue gente totalmente desconocida para nosotros y no desconfiarían ya que nos decían ¿Por qué los juzgaríamos, si no los conocemos?

Los realistas concluyeron en que tuvimos  suerte de completar este viaje, nosotros lo que menos creemos es que haya sido suerte sino que se acerca mucho a la realidad que existe en el mundo, mucho más certero de lo que nos muestran los medios de comunicación. Finalmente, nos dimos cuenta que la frontera más peligrosa no es la divide Irán e Irak o Siria de Turquía, sino la que nosotros mismos creamos y así como la creamos, somos los únicos que la podemos derribar.

Imagen del libro «Eliminando fronteras»

En lo personal

Como dije antes, me sentí afortunada de poder conocerlos personalmente, no una sino dos veces. El día sábado 14 de abril, nos reunimos en un improvisado pic-nic con mate y biscochitos, en el parque del Templo de Debod, en la Ciudad de Madrid, España. Fue una tarde de sol, calurosa, porque está empezando la tan ansiada primavera. Elegimos un lugar a la sombra y nos echamos sin más.

Como dicen por ahí, nunca conozcas a tus ídolos. No los considero “mis ídolos”, pero dentro de mí había un grado de admiración hacia esta parejita viajera. Fue uno de los primeros blogs que me recomendó mi madre, al contarle yo mis planes de querer emprender un viaje por el estilo. Su historia es fácilmente comparable a la mía, o al menos, a la que fui haciendo… Nacidos en Buenos Aires, ambos recibidos como Guía de Turismo y trabajando en el rubro. Deciden irse de viaje a perfeccionar su inglés y se enamoran de la ruta, del autostop y cargan su casa, su vida y mil historias dentro de una mochila de no más de 60 litros.

Sonaba a que todo les había salido según lo planeado, que tendrían todos los consejos y frases motivacionales que necesita alguien que recién empieza. Sus sonrisas estarían tatuadas en las fotos de su blog. Pero claro, de lo virtual a lo real, hay un abismo. La energía de estos dos viajeros no fue lo que particularmente me atrapó. Sus ojos no dirían lo que sus palabras explicaban.

¿En qué me baso para hablar de la energía de Jota y Dani? ¡Qué atrevida! Lamento desilusionarlos, pero ellos también son personas. Me sorprendió de entrada la buena predisposición para reunirnos, realmente no me lo esperaba. Aprendí a confiar en mis instintos y cada vez estoy más segura de que la primera impresión que otra persona genera en ti, aunque el prejuicio sea mal visto y no puedo juzgar a alguien sin conocerlo, es el más limpio. Ésta vez fue fiel, fue certero.

Podría haberme dejado llevar por ese instinto, y rechazar la oferta de juntarnos el sábado, para lo que sería un encuentro más íntimo. De todos modos, mis días en Madrid fueron tranquilos y una reunión en el parque, al solcito y con mate no parecía tan amenazador a mi pacífica soledad ¿Qué podría salir mal?

En este blog, que es tan mío como suyo, es nuestro, está la idea de entrevistar a viajeros y compartir la charla que se tiene, tips, fotos y links a otros blogs. Hasta ahí todo bien, pero tiene ciertos condicionamientos que no les dije hasta ahora; el primero es que la entrevista sea espontánea. El “viajero/a” entrevistado no sabe que será entrevistado, como mi blog no es conocido, no saben cómo y qué hago; si me preguntan les cuento y para que ello suceda, tiene que haber cierto grado de interés.

Hubo mucha más gente que he encontrado en el camino, persiguiendo una buena historia para contar, algo que alimente mi sueño, nuestro sueño. Si no se dio la oportunidad, ni la historia, ni el tema para hablar es lo suficientemente contundente (me encanta ese adjetivo), ni me gasto en apretar “record”. Es muy importante, de hecho, crucial y excluyente que haya una ida y vuelta desde un comienzo. Romper el hielo, hablar que hace el uno, que hace el otro, que se interesen por mi vida… ¿no?

“No soy TAN interesante como ustedes que viajaron por el mundo pero…” Esa frase se repetía en mi cabeza cada vez que ¿Francisco? Bueno, nose, otro chico que nos acompañaba, les preguntaba una cosa tras otra, como si las tuviera anotadas en el cerebro y no podría soportar el silencio entre una y otra.

El silencio esa tarde sí era incómodo. Yo cebé mate. Nada más. Acoté, cuando Pancho (creo) me dejaba hablar, pocas veces.

Porque en este blog también viviremos juntos también frustraciones, desilusiones y alguna que otra bronca.

Dedicatoria especial en mi ejemplar «Eliminando fronteras»

Para más información sobre «Marcando el Polo»:

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«Sueño bici»

Caro Dennert y Pedro Boche se conocen en el año 2014, en la ciudad de Antigua, Guatemala. El destino los cruzó y a partir de un cambio de vuelo, el cual iría a bifurcar rápidamente sus caminos, pudieron compartir una noche más, tendiendo un vínculo de amistad (hasta ese momento) que los mantuvo en contacto por unos meses, gracias a las tecnologías de hoy día, hasta por fin reencontrarse y cumplir unos de sus grandes sueños: viajar alrededor del mundo, juntos. Lo que no tendrían en claro en ese momento, es que si la bicicleta sería su medio de transporte. Hoy son ciclo-viajeros; se encuentran recorriendo Sudamérica.

Me hago a su encuentro en Buenos Aires, Argentina. Aquí comparto con ustedes la entrevista, una cálida charla, previa bicicleteada, junto con unos mates en los Bosques de Palermo.

Espero la disfruten tanto como yo lo hice en ese momento.

Bosques de Palermo, CABA

Entrevista

Camila: Pedro, ¿dónde naciste?

Pedro: Yo nací en una ciudad turística en Guatemala, que se llama Antigua. Una ciudad muy religiosa, muy pequeña, de calles empedradas y de tradiciones muy antiguas, pero al mismo tiempo una ciudad que recibe muchos turistas. En la noche es otro mundo, que se vuelve ciudad grande. Siempre me ha gustado, quizá por la ciudad en que nací, conectar con otra gente, con otros lugares y saber cómo viven, como hablan.

Camila: ¿Hasta qué edad estuviste viviendo allí?

Pedro: Hasta los 25, hasta que empecé a viajar, empecé a recorrer Centroamérica. Luego con Caro viajamos a Alemania y otros países. Entonces podría decirse que como por tres años vivo por temporadas allí (en Guatemala) y regreso, están mis seres más queridos.

Camila: Entonces, ¿vas y volvés?

Pedro: Si, últimamente así ha sido. No estoy viviendo allá. No hay nada que me detenga allá, no tengo ni una plantita a la cual echarle agua. Y eso también te da pie a que te vayas, no hay nada que te detenga.

Camila: Caro ¿Dónde naciste?

Caro: Nací en la provincia más pequeña de Alemania, en la capital, que se llama Sepulken. Viví en Homburg, que es una ciudad muy pequeña.

Camila: ¿A qué edad empezaste a viajar?

Caro: A los 22. Y mi primer viaje largo fue a Guatemala en 2014.

Camila: ¿No volviste a Alemania?

Caro: Sí, volví. Sólo estuve 4 meses en Guatemala y después volví, pero me quedé con las ganas de más. Porque conocí Guatemala, Nicaragua y el Salvador pero yo quería conocer más. En ese entonces, yo no tenía el idioma español. Entonces me puse a aprender más y cuando regresé, pude hablar y viajar. Como estamos recorriendo Sudamérica, yo puedo entender muy bien y puedo hablar con las personas y eso es muy lindo.

Camila: ¿Cuándo empezaron con CS*1?

Caro: Yo creé mi página en 2014, cuando empecé a viajar por Guatemala. Yo estaba viajando con una amiga y usábamos hostels. Lo empezamos a usar con este viaje.

Pedro: Yo creo que tiene que ver con el temor; ya que en el hostel pagas y crees estar en un lugar seguro, donde no te va a pasar nada malo. Cuando uno se ve en la necesidad, ya que si queremos viajar más hay que empezar a ahorrar, pensamos en arriesgarnos a quedar con una casa. Es como una cita a ciegas el CS, no sabes quién es y esa persona no sabe quién eres. Esos primeros minutos son raros, pero después te das cuenta de que aprendes más de la cultura, te cocinan, te invitan a una fiesta familiar. Nos han pasado cosas geniales. No podemos decir nada malo de CS. Teníamos temor de dormir en la casa de un extraño y ¿qué tal si come turistas? Y además, nos hemos dado cuenta de que en algunos hostels nos han robado algunas cosas. Te das cuenta que no hay nada mejor que la seguridad de un hogar, de alguien que también fue viajero y que quiere simplemente devolver un poco de lo que recibió en aquellos años que estuvo viajando.

Caro: Nosotros cuando algún día regresemos a nuestras casas, queremos recibir viajeros. Porque escuchando sus historias vuelves a viajar. Aparte de CS hay otra página que se llama «Warmshowers»*2, que sólo es para ciclistas, que viajan en bici. Hemos hecho experiencias muy lindas, personas, de corazón, muy bonitas.

Pedro: «Warmshowers» es todavía más emocionante que CS. El ciclista que ya estuvo en la ruta y ahora recibe un ciclista, sabe exactamente lo que necesitas a las seis de la tarde después de una ruta de 100 km. Ni te preguntan, te sirven agua. Estas totalmente en sintonía con esas personas. WS no tiene aplicación, solo sitio web. Es más sencillo, puedes dejar  recomendaciones, pero es más under-ground (poco popular).

Camila: Esto me da pie a preguntarles ¿porque la bici? Si pensaron en la bicicleta desde un principio o luego de unos meses de viaje.

Pedro: Al inicio fuimos dos mochileros. Y nos hacía falta mucho el ejercicio. Hacíamos tramos en buses y sentíamos que habían pasado 16 hs en un bus y todo ese espacio quedaba en blanco. Una mañana que íbamos a buscar un almuerzo… y Caro va a continuar con esta historia…

Caro: Nos quedábamos en un pueblo que todo quedaba muy lejos, entonces yo decía «si tan sólo tuviéramos una bicicleta…» Y así empezó, cuando estábamos almorzando yo tomé mi libreta y escribí: “SUEÑO BICI ¿qué vamos a necesitar si vamos a viajar en bicicleta?” Estábamos solo pensando y nos gustó la idea. Averiguamos precios de las bicicletas; algo no tan costoso. Porque podría ser que no nos guste. Al final que nos encantó, porque no solo es el ejercicio que necesitamos, es como comienzas a vivir. Cambia tu forma de vida, la alimentación. La conexión con la gente. Mucha gente nos ayuda sin que le pidiéramos nada. Se emocionan mucho por nosotros, como si fuera su viaje.

Pedro: La conexión con todo es más directa. Estás más pendiente de los kilómetros, las montañas, la lluvia. Estás a la intemperie y eso te hace conectarte más con todo. Vas oyendo la rueda de la llanta en la pista, vas viendo los animales pasar al borde de la carretera. Hay mucho espacio para interiorizar cosas de tu vida, de tu propio ser, y vas en un proceso de discernimiento. Es muy reflexivo y al mismo tiempo muy social, es una mezcla. Caro va adelante siempre y yo voy atrás y los dos vamos en silencio. Luego viene el espacio de socializar y de platicar y de sentir la ciudad, la vida. La bicicleta es un buen pretexto para interiorizar o para exteriorizar. Para relacionarte con vos o para relacionarte con otros.

Caro: Muchos de los mejores momentos del viaje lo tuvimos gracias a la bicicleta. A veces la persona nos dice: «Ustedes están haciendo lo que yo siempre he querido hacer». Es algo muy bonito escuchar eso. Nosotros no nos quedamos con ese sueño, estamos haciéndolo. Yo no quiero terminar diciendo: «Yo siempre he querido viajar a Australia…» Hay que hacerlo, y si no funciona, no perdiste nada.

Pedro: ¿Y si no funciona qué? ¿Qué sería eso que no funciona? Lo peor que te puede pasar en un viaje, en mi opinión, es irte a dormir a la cama sin comer. O que a la madrugada sientas un poco de frío en los dedos. No puede pasar nada malo.

Camila: Desde que se conocieron, en 2014, ¿Cómo decidieron seguir viajando juntos?

Pedro: Cuando nos conocimos, en el primer viaje de Caro a Guatemala, no estaba el plan de ser novios. Cada uno continuaría su camino. Unos días antes yo le confesé lo que sentía. Cuando se tenía que ir, ella perdió el avión. Entonces me dijo que regresaría por una noche más a Antigua (Guatemala). Yo pensé que volvía por mí, aunque no fue así. Entonces, tuvimos una noche más para estar juntos. Quedamos 9 meses contactados por WhatsApp. Era una relación de amigos y después si existe esa intencionalidad de viajar juntos. Estuvimos dando vueltas en Centroamérica, en México, Europa; viajes cortos, no como éste. Este sí es el viaje largo.

Caro: En el primer viaje no me quería regresar a Alemania, pero como no tenía más plata, tuve que regresar, a pesar de lo que pasó con el vuelo. Entonces, desde ahí, todo lo que hice en Alemania, fue para poder volver a viajar y estar junto con él. Ahora por primera vez estamos viajando por más tiempo. Uno se va conociendo mejor en un viaje tan largo y tan extremo, porque con la bicicleta estuvimos en situaciones que uno no quiere hablar, no quiere nada, pero uno también vive momentos muy bonitos.

Pedro: La bicicleta te expone; le exigís a tu cuerpo. Cuando el cansancio es mucho junto con el hambre, la sed y el calor, puede llegar a ser muy revelador a cerca de como sos. Un viaje puede ser la “selfie”, vamos a desayunar, almorzamos, cenamos y dormimos en el hotel. Pero estar en situaciones donde retas a tu cuerpo, hace salir lo peor y lo mejor de la persona, entonces por eso, es interesante hacer el ejercicio un par de meses, para verte. Y ese es un proceso que todos los seres humanos estamos evadiendo constantemente. Evaluarnos, vernos. Y uno solo se puede evaluar cuando estás en ese momento límite. Es más fácil, porque está todo a flor de piel, la bici puede ser una herramienta si la sabes utilizar.

Camila: Pedro, cuéntame de la música. ¿Hace cuánto vienes tocando? ¿Tienes o tuviste un grupo? ¿Siempre fue la guitarra o a veces era sólo tu voz?

Pedro: Empecé en la escuela con los primeros acordes. Hubo una temporada de escritura, de cosas que se guardaron escritas en un papel. Años después, cuando empiezo a escuchar a otros cantautores digo: «¿porque esto no lo estoy haciendo yo?» Descubro esas hojas. Había cosas horribles y había frases que valían la pena rescatar. Entonces ahí empecé. Desde siempre fue la guitarra, la letra, teniendo un gran protagonismo. He tenido compañeros que me han apoyado con percusión en eventos que lo requieren, pero trato la manera de que la canción se sostenga sola con una guitarra. Es un bonito ejercicio porque sos autosuficiente, si logras componer la canción, que ese es un buen reto. Si la canción queda bien sólo con la guitara, la puedes tocar aquí y en cualquier lugar, mientras la tengas con vos.

Después con el aparecimiento de Facebook y todas estas cuestiones, empecé a subir videos grabados en la sala de mi casa o mi cuarto, y la gente lo empezó a notar. Así empezó a jalarse del ovillo. En Guatemala hay unas plataformas que se llaman “Esquisses”*3, distribuye arte de forma independiente, con sus propios recursos, grabando a músicos. Ellos me encontraron en un video y me produjeron sesiones acústicas. *4 Es así que llega a las poblaciones de Guatemala, como la población Maya, que ve en mí alguien parecido a ellos pero que toca la guitarra y anda por ahí. Entonces, gracias a esas personas que escuchan y les gusta lo que hago, es que puedo vivir en Guatemala de la música. Recién empiezo a vivir de la música en Guatemala. Obviamente que aquí (en Buenos Aires) nadie me conoce, tengo que ponerme a tocar en un comedor o en la calle para poder ganar dinero; pero allá, el sueño de poder desarrollarte en la música y vivir de eso, que me paguen por la labor que hago, porque también es una labor importante como el carpintero, como quien repara las bicis, es igual, es otro oficio, se cumple. Entonces me siento feliz y agradecido. Por eso no me da miedo viajar, porque sé que si en algún punto estoy perdido en un país, regreso a Guatemala y estoy otra vez en mi territorio. Es como mi fuerza.

Camila: ¿Cómo toman la idea de regresar?

Caro: Yo sé que voy a querer regresar, porque extraño a mi familia y a mis amigos. De todos modos, me gusta estar acá, yo quiero viajar más, vivir más tiempo en Latinoamérica, porque sé que siempre puedo regresar a Alemania. Siempre van a estar mis amigos, mi familia. Todavía no sé ni cuando, ni cómo.

Pedro: Si yo regresara, lo haría por mi madre, por mi abuela y mis amigos. Mi papá me dice «Andate», mi hermana me dice: «¡Dale Pepe! ¡Llega a donde puedas!» Hay una noción de tu país que cambia; cuando estas afuera y estas disfrutando de la comida, de las costumbres, comparas y entiendes que tiene un valor, pero que no es lo único. Cuestionas al estado nación, le dices: «pero si aquí también está lindo». Por ejemplo, hay personas que dicen «mi país es el más lindo de todos». Y yo he visto cosas preciosas en todos los países en los que he estado y no puedo decir, «este país es mejor que otro…» Entras en cuestionamiento de lo que te han dicho que es tu estado nación. ¿Para qué sirve eso? Como un método de control. Tal vez en un tiempo pueda tener más claro que quiero decir. Lo que puedo decir es que para mí Guatemala es mi familia, mis amigos, la gente que sigue la música y eso lo que más valoro de allá.

Caro: Hemos hablado muchas veces en este viaje sobre eso. Mucha gente me dice: «Tu has nacido en Alemania, un país poderoso». Primero, que yo no he hecho nada para que ese país esté como esté. Segundo, ahorita no me siento feliz allá, yo quiero estar acá (En Argentina). No elegí ni nadie eligió donde nacer; si yo me siento mejor aquí o en otro país, está bien. No tienes que vivir en Alemania cuando naciste ahí, no tiene que vivir en Argentina cuando naciste acá. Somos del mundo, no somos de un país. Es muy difícil en estos tiempos.

Pedro: Viajar, de hecho, es eso. Si vos tenes ganas de ir a Australia, eso es lo que querés hacer, es tu decisión, es tu vida. En Centroamérica hay mucha migración a los Estados Unidos, estamos muy cerca y a veces no se entienden mucho las migraciones, no han entendido. Yo presiento que en unos 200 años, toda esta cuestión de los países va a ser un poco anticuado. Espero que eso pase. Ahorita quizá veo en todos los países un aumento de la xenofobia. Todos los países se están empezando a aislar. Me parece que si vamos para ahí, va a ser un proceso normal en la historia, siempre se repiten los ciclos, y quizá la labor del viajero sea esa. Y esa labor no se hace con discursos, se hace vida. Por ejemplo, ahorita compartimos un mate y encontramos la riqueza del mate en argentina, no es en sí el mate, no es en sí la hierba, no es en sí esa forma de tomarlo, es lo que se genera como comunidad. Un viajero hace eso, va armando comunidad. Va uniendo gente. A veces por tramos muy pequeños y a veces son amistades larguísimas. Y ahí vas diciendo, que no todos los Centroamericanos son pandilleros, no todos los estadounidenses son racistas. Vas quitando prejuicios.

Camila: ¿Qué opinan de crear un blog *5 para viajeros? Ya que tienen un blog ahora, pero ¿para quienes es su blog?

Pedro: No sabemos. Es un trabajo. Y yo admiro mucho a la gente que viaja y va haciendo videos, posteando en su página de Instagram y la mantiene actualizada, publica un libro.

Caro: Quizás podríamos tener un blog que se llame: «Como no se hace viajar en Argentina». Como cosas que nosotros hemos experimentado y fallaron.

Pedro: Un blog sobre fracasos. Me río de mí mismo ¡es genial!

Caro: Porque todo el mundo dice: «Así se tiene que viajar». Este blog que tenemos ahorita es más para nosotros, que después del viaje vamos a leer todas las historias que hemos escrito. Es como un diario, una bitácora. Y para la familia y para las personas que hemos encontrado en el camino. Porque cada vez que lo hacemos, los recordamos con mucho cariño y para ellos también es bonito que escribamos algo así.

Pedro: Es para no olvidar. Estoy seguro que viajando, con tantos estímulos a cada instante, vas olvidando, con algunas excepciones. Entonces el objetivo del blog era para eso. Que haya un documento, donde esté esa persona, esa historia, ese momento; todos esos detalles. Otro tipo de blog, no lo sabemos todavía, pero el de fracasos me parece genial.

Camila: ¿Alguna vez han pensado en escribir un libro?

Ca: Me han dicho que debería escribir un libro que si lo tendría que traducir, sería «experiencias con fronteras», pero en alemán es un juego de palabras. No solo son las fronteras entre países sino entre personas, mentales. Pero no sé si va a salir un libro, o solo historias pequeñas. También puede ser, no tiene que ser un libro muy grande. No sé que va a salir.

Pedro: No lo habíamos pensado, primero hay que vivir para después poder contar algo. Quizás estamos en ese momento. Cuando oigamos esta entrevista en unos meses, puede ser que ya pensemos otra cosa. Uno cambia de ideas, es muy voluble la cosa. Pero sí, admiramos mucho a la gente que publica libros. Porque viajar, escribir y gestionar, todo eso es un empleo. Requiere mucho esfuerzo y mucha energía y enfocar toda tu energía hacia ese punto y que avance. Yo admiro muchísimo al que viaja y publica.

Camila: ¿Qué proyecto tienen para este año que recién empieza, año 2019?

Pedro: A mí me gustaría grabar unas canciones en Buenos Aires. Tengo pendiente una reunión con el estudio «El Bulo»; ha grabado infinidad de música, con formato en vivo y está muy activo, son muy amables y me parece que hay un espacio de grabación y de gusto por la cultura de la canción de autor, que es lo que yo exploro, que puedo aprovechar ahorita que estoy acá. Otra capital musical podría ser Ciudad de México, Madrid o Barcelona, Bogotá, Santiago o Lima. Pero estamos acá en este momento, así que hay que aprovechar eso, pero no lo puedo hablar todavía porque, primero hay que grabar las canciones. Estoy empezando a desarrollar un bloque de canciones sobre el viaje, hay infinidad de cosas que decir y si solamente la organizas por temas, ya hay 15 temas para escribir. En la primera tarde, hay 15 caminos diferentes. Ese es un proyecto que se puede trabajar a largo plazo, quizás primero entregue algo más sencillo, como un single y luego el álbum completo, porque se requiere más esfuerzo. Talvez en los tiempos libres, en el viaje, seguiré escribiendo. Me encantaría conocer músicos y compositores de la ciudad y en otros lugares. Es como mi meta, porque también se aprende mucho.

Caro: Con la bici no sabemos, porque nunca habíamos pensado en llegar hasta acá. Entonces, creo que cada uno ahora puede realizar su proyecto, lo que quiera hacer. Yo quiero viajar a Brasil y aprender portugués. Quizás voy a enseñar alemán, me encanta que alguien quiera aprender. Con todo el tiempo que aprendí el español, he estado en escuelas de español y yo sé como es querer aprender un nuevo idioma; quiero dar algo de regreso.

Camila: ¿Hay algo a ustedes hoy que les dé miedo? Pero debe ser un miedo que quieran encarar ¿Y ahora cómo se sale de la zona que llamamos de confort?

Pedro: A mi me interesa explorar el ambiente de la industria musical de cantautor. Es un trabajo, toca que vayas allá a relacionarte con esta gente, que genera espacios, publicidad, marketing, agenda. Eso es una vorágine, donde uno corre el riesgo de transformar su forma de ser, en el sentido de vivir mucho de la apariencia, pero también por otro lado descuidar mucho el tema de composición. Yo nunca he estado valiente como para meterme a eso, ya lo detecté. Estaba yéndome por la orilla. Pero si mi música ha sido bien querida en muchos lugares, con gente muy dispar, entonces ¿Por qué no buscar un espacio más grande, más aceitado, donde todo el engranaje va avanzando con más fuerza? Quizá es por la mentalidad de fracaso, que mucho latinoamericano tiene, de no ver más allá, de no planificar más y no decir «yo puedo llegar hasta allá». Quizá la bici me ha despertado eso. Y no te voy a negar, si me da miedo. Salir de tu zona de confort te da mucho miedo, es porque estamos acostumbrados a definir la zona de confort como tal ¡no! Hay que nombrarlo como una zona de miedo. Entonces al salir de mi zona de miedo, estas en la zona de las acciones, en la zona de las oportunidades, de las propuestas, de la gente que vas encontrando y cómo se van abriendo las puertas. Hay que aventarse y ya; es como cuando te bañas con agua fría. Después te acostumbras a estar en esa situación vulnerable.

Caro: Como venimos viajando tanto tiempo juntos, para mi estar sola otra vez o viajar sola, será salir de mi zona de confort. Entre los dos siempre es fácil, siempre tienes a alguien que te entiende, sabe cómo sos. Hay un apoyo. Pero sé que se puede. Sé que lo puedo hacer. Solo es empezar a hacerlo. Buscarme un trabajo y quedarme más en un lado, se puede hacer amigos o encontrar personas. Quiero seguir en este estilo y abrirme más hacia otras personas.

Camila: ¿Qué le dirían a alguien que recién empieza? Alguien que tiene esa idea guardada en el cajón y que tiene la edad suficiente para decidir y simplemente tiene que tomar la decisión.

Pedro: Tal vez, decir algo, no puede ser suficiente para ejemplificar lo que se siente cuando cumpliste una meta. Aunque yo creo que todos hemos cumplido alguna meta y hemos sentido esa sensación.

Caro: Yo he leído algo que me gustó mucho, y dice: «Si te emociona cuando lo estás pensando, imagínate hacerlo». Nunca voy a olvidar el primer día que me montaba sobre la bici y empezamos ese viaje. Yo estaba llorando y dije: «Lo estamos haciendo». Después entiendes que así tenía que ser, que solo te tienes que atrever.

Pedro: Caro lo dice mejor que yo en español. Como dicen en Guatemala: «Ya montado en el macho, el macho es el toro, ya solo queda agarrarte a esa cosa y a ver en qué momento salís disparado». Ya montado en el macho, no hay vuelta atrás. Y si das vuelta atrás, tampoco hay problema, vas a ir ganando confianza. En el primer viaje, íbamos en la orilla de la carretera, paranoicos, pensando que nos iban a atropellar en cualquier instante.

Caro: Si lo intentas y después te das cuenta que no es el tuyo y que no te gusta, al menos ya sabes que irás en otra dirección, entonces siempre te va a hacer bien intentarlo. Porque si te gusta, sigues, sino te das la vuelta y buscas otro camino.

Pedro: Como me dijo una vez mi tía: «A mí lo que me ha servido es saber lo que no quiero, no sé exactamente lo que quiero, pero sé lo que no quiero en mi vida». Entonces si no quieres darle tus mejores años de la vida a una persona que lo que te da es dinero cada mes, tal vez a veces impuntualmente o un salario que no cumple con lo necesario y lo digno, ¿Por qué le vas a entregar tu década de los 20 a los 30 a esa persona? No lo hagas. Si sabes bien que eso no querés en tu vida, ya tenes mucha información. Saber lo que no quiero.

Camila: ¡Muchas muchas gracias!

Bosques de Palermo, CABA

Referencias

*1: Couchsurfing: Plataforma online para hospedar y buscar hospedaje en todo el mundo, sin retribución monetaria requerida del hospedaje al viajero.

*2: Warmshowers: Plataforma online para hospedar y buscar hospedaje en todo el mundo, sin retribución monetaria requerida del hospedaje al viajero (que viaja en bicicleta).

*3: Esquisses: Plataforma digital para promover artistas en Guatemala.

Chequea el podcast de Pedro Boche

*4: Video de Youtube: Chequea un poco de la música de Pedro Boche

*5: Blog: «Sueño Bici«